Las pymes y autónomos cuentan con una herramienta fiscal poco conocida pero con un alto potencial de ahorro: los incentivos fiscales por inversión en proyectos culturales.
Esta medida no solo apoya la producción artística nacional, sino que también ofrece una deducción fiscal de hasta el 120 % de la inversión realizada en determinadas actividades culturales.
Estos beneficios están regulados en el artículo 36 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades y permiten que las empresas y profesionales deduzcan más de lo que invierten, convirtiendo su apoyo al sector cultural en una ventaja económica real. Invertir en cultura puede generar un retorno fiscal superior a la aportación inicial, siempre que el proyecto cuente con la certificación correspondiente.
¿Cómo funciona este incentivo?
El mecanismo es sencillo y seguro.
El empresario realiza una aportación económica a un proyecto cultural mediante un contrato de financiación, sin asumir riesgos sobre la producción ni adquirir derechos sobre la obra.
A cambio, obtiene el derecho legal a aplicar una deducción fiscal en su impuesto correspondiente
(ya sea Impuesto de Sociedades o IRPF).
El promotor del proyecto se compromete a obtener y entregar los certificados oficiales que acrediten la naturaleza cultural y la elegibilidad de la inversión.
Además, es imprescindible que la comunicación a Hacienda se realice antes del cierre del periodo impositivo en el que se genera la deducción, garantizando así que el beneficio pueda aplicarse con plena validez legal.

La deducción puede aplicarse hasta el 50 % de la cuota íntegra del Impuesto de Sociedades
o hasta el 50 % de la cuota estatal y autonómica del IRPF derivada de sus actividades económicas para autónomos.
Ejemplo: Imaginemos una Sociedad con unos beneficios anuales de 200.000 €.
Su tipo general en el Impuesto de Sociedades es del 25 %, por lo que la cuota íntegra a pagar sería de 50.000 €.
Si esta empresa realiza una inversión de 10.000 € en un proyecto cultural certificado,
podrá aplicar una deducción del 120 % de esa inversión, es decir, 12.000 €.
De este modo, su cuota pasaría de 50.000 € a 38.000 €, logrando un ahorro fiscal real de 12.000 €, superior al importe invertido.
En el caso de un autónomo con beneficios también de 200.000 €,
que tribute en el IRPF con un tipo medio del 40 %,
la cuota íntegra sería de 80.000 €.
Si decide invertir 5.000 € en un proyecto cultural, podría aplicar una deducción de hasta 6.000 € (120 % de la inversión), reduciendo su factura fiscal a 74.000 € y consiguiendo un ahorro neto de 6.000 €.
Además, si la deducción supera el límite en un ejercicio, el exceso puede trasladarse a los 15 años siguientes,
lo que permite una planificación fiscal flexible y ventajosa.
Beneficio doble: impulso cultural y ahorro fiscal
Apostar por la cultura ya no es solo una cuestión de responsabilidad social.
Es también una decisión inteligente desde el punto de vista fiscal.
Este tipo de inversiones permiten reducir la carga impositiva al tiempo que fortalecen un sector estratégico para la economía y la identidad del país.
Desde Cuentamas Asesoría ayudamos a nuestros clientes a identificar oportunidades,
optimizando su rentabilidad fiscal y garantizando el cumplimiento de la normativa.
👉 Si eres pyme o autónomo y quieres pagar menos impuestos mientras apoyas la cultura, consúltanos.
Te explicaremos cómo aprovechar este incentivo de forma legal, eficiente y beneficiosa para tu negocio.



