La contratación temporal está en el punto de mira de la Inspección, ya que se sospecha que están en fraude de ley y por ello nos pueden remitir una carta para avisar a las empresas de una posible futura inspección.
Este proceso se realiza a través de inteligencia artificial y cruce de datos entre diferentes administraciones que permiten establecer pautas sobre qué contratos son eventuales y cuales a pesar de ser temporales, deberían convertirse en indefinidos.
El requisito más importante para ofrecer un contrato temporal es que no se puede cubrir un puesto cuya necesidad para la empresa es permanente con una contratación temporal. Un contrato temporal y si todo va bien pasamos a indefinido es una práctica habitual de muchas empresas. En estos casos, lo recomendable es un contrato indefinido con un periodo de prueba, que permite a la empresa evaluar si el empleado contratado cumple con los requisitos o no.
Lo mismo ocurre en caso de contratos temporales por acumulación de tareas que no se pueden prorrogar en el tiempo indefinidamente. Los diferentes convenios marcan cuánto pueden durar, en general entre 6 meses y 1 año. Pero si Inspección detecta que tenemos gente contratada por este motivo y se ha prolongado en el tiempo puede estipular que pase a ser indefinido, incluso aunque no sea el mismo empleado.
A partir de aquí la empresa tiene 3 soluciones:
- Si cree que los contratos temporales son correctos y están dentro de la ley, simplemente espera a que Inspección realice su trabajo y algún día pase por la empresa para verificarlo.
- Otra opción es alegar sobre los contratos que nos han estipulado como fraudulentos. Muchos de ellos pueden estar bien justificados y efectivamente son temporales.
- Si tenemos dudas sobre algún contrato, no nos quedará más remedio que convertirlo en indefinido. Lo ideal es que antes de 1 mes el contrato esté regularizado.
Lo más adecuado es acudir a un buen asesor laboral.